En cuanto a las emociones, el estrés se va a
presentar, sobre todo, a través de la depresión y la ansiedad, aunque aspectos
como la irritabilidad, el miedo o el nerviosismo
también son marcas claras de la aparición de esta reacción.
Es muy usual en personas que padezcan
estrés, tener un constante temor al
fracaso, al olvido o tener pensamientos repetitivos. Además, no olvidemos que
la excesiva autocrítica también es un aspecto a considerar dentro de los
distintos niveles de estrés.
Dentro
del comportamiento de una persona estresada encontramos la risa nerviosa, el trato brusco hacia los demás, incremento de
vicios o llantos, entre otros.
Esta
reacción fisiológica produce también cambios físicos como las tensiones, el insomnio, la fatiga, los sarpullidos o la
disfunción sexual.
¿En qué nivel de estrés
nos encontramos?
Cuando presentamos inseguridad y problemas de concentración, o
hacemos un mundo de aspectos insignificantes que creemos no saber resolver, nos
encontramos en el nivel cognitivo.
Si
el estrés se presenta a través de aspectos físicos como sarpullidos o dolores
musculares, de cabeza, etc., nos encontramos en el nivel fisiológico.
Finalmente,
si el estrés avanza tanto que se presenta en acciones como el llanto continuo o
la ingesta compulsiva de alimentos estamos ante el nivel motor de estrés.
Entre
otros métodos, buenas sesiones de meditación y relajación pueden ayudar de
forma considerable a disminuir nuestro estrés y a encontrarnos en paz cono
nosotros mismos.

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